Falleció el cardenal Pedro Rubiano, arzobispo emérito de Bogotá. Fue famosa su frase del «elefante» y Ernesto Samper, en la época del proceso 8.000.
En 1971 el papa Pablo VI lo nombró obispo de Cúcuta, después fue administrador apostólico de Popayán, arzobispo de Cali y desde el 27 de diciembre de 1994 fue designado arzobispo de Bogotá por el papa Juan Pablo II, tras el fallecimiento de su antecesor, el cardenal Mario Revollo Bravo, asumiendo el cargo oficialmente el 11 de febrero de 1995.
Presentó su dimisión en julio de 2010 al cumplir su edad de jubilación, en su reemplazo fue designado Rubén Salazar Gómez para la arquidiócesis de Bogotá por el papa Benedicto XVI. Desde 8 de julio de 2010 es arzobispo emérito de Bogotá.
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En el momento de su retiro, la arquidiócesis de Bogotá contaba con 243 parroquias, al menos 360 presbíteros ocupando diferentes cargos pastorales, y una serie de fundaciones como lo son la fundación de Atención al Migrante, fundación Instituto Tecnológico del Sur y banco de Alimentos, por mencionar algunas. También es reconocido por su decisiva acción pastoral universitaria y por el fortalecimiento de los canales de comunicación del Evangelio y la formación de los fieles.